“¿Dónde está Oesterheld?”

Introducción 

En este trabajo se analizarán las influencias y referencias que artistas como Héctor Oesterheld tomaron del clima de agitación social y político, que se estaba viviendo en el país a fines del 60, para la producción de sus contenidos en formato de historietas publicadas en revistas. Desde el inicio de la dictadura en 1966 se fueron radicalizando las respuestas y reacciones en distintos ámbitos de resistencia, en donde la producción escrita no fue la excepción. Algunos autores modificaron su visión del contexto, trasladando discusiones y problemáticas a sus producciones.

Con una juventud protagonista de las revueltas de la época a raíz de una transformación política e ideológica, fueron surgiendo temáticas que fueron plasmadas en guiones que, en algunos casos, se adaptaron a los ejes que dieron forma a la actitud revolucionaria y a la concepción de las problemáticas de la época, como la Argentina tercermundista, la lucha armada, la radicalización en la protesta, la forma de protestar, los enemigos de las clases populares y su manera de llevar adelante su lucha contra el sistema y las injusticias.

En este trabajo se estudiarán esas impresiones, repercusiones y representaciones en el marco del Cordobazo, teniendo en cuenta el público objetivo y las motivaciones y cambios de sus autores.

Contexto

El Cordobazo no responde solamente a una fecha en un calendario, sino que forma parte de un proceso que involucró a una generación, a una unidad entre trabajadores y estudiantes y a una respuesta que se propagó por varias ciudades del país. Para analizar el contexto de esta expresión hay que detenerse en la juventud, la cual inició un camino de politización aproximándose a una formación revolucionaria que se venía expandiendo en el continente y que tuvo como fuente una serie de revueltas y manifestaciones en Europa como el Mayo francés y la primavera de Praga. 

Preocupados para que no sea un calco ni copia de esas experiencias, la juventud  de nuestro país intentó encontrarle el contenido y la referencia apropiada para crear la propia expresión de resistencia, sin dejar de lado los insumos teóricos y prácticos que vieron necesario para caracterizar su propia identidad. En ese marco se puede encontrar que veían a la Argentina como un país del tercer mundo y que era urgente realizar un cambio revolucionario para terminar con las injusticias y dar respuesta a los problemas sociales y económicos que tenía la sociedad. 

“El cordobazo” no sólo fue una serie de revueltas, manifestaciones, barricadas y paros que se realizaron a fin de mayo de 1969, expresando en la calle la unidad de obreros y estudiantes, resistiendo los ataques a los derechos por parte de la dictadura, sino que fue además una experiencia y un acontecimiento que impulsó a la juventud como un actor político visible. Este histórico momento fue parte de un proceso de transformación política e ideológica que venía transitando este sector y que había comenzado tras el golpe de 1966 

Este trabajo abordará el Cordobazo como proceso histórico y en particular se detendrá en la transformación política e ideológica de la juventud que toma algunos conceptos como la Argentina como país del tercer mundo para sentar las bases de su praxis revolucionaria. Para llegar a este punto este sector fue acumulando durante los 60 una serie de experiencias que afianzaron y consolidaron esa concepción. 

Este camino podría encontrar un punto de partida en 1966 cuando la juventud universitaria radical y la Federación juvenil comunista organizaron manifestaciones cerca de la Facultad de Arquitectura y de Ingeniería, la cual fue reprimida por los cuerpos de caballería, infantería y compañía de gases. Según las autoridades locales, estas acciones estaban llevadas adelante por grupos extremistas que practicaban una gimnasia revolucionaria en improvisadas guerrillas ciudadanas (Tcach,2012 : 210). 

Luego de numerosas movilizaciones y de medidas por parte del gobierno contra personerías de cooperativas, los estudiantes universitarios y trabajadores empezaron a encontrarse en la calle, lo que terminó en 1968, con la incorporación de otros actores políticos, en la conformación de frentes de resistencias con fuerzas populares en el camino de la liberación nacional (Tcach, 2012: 210)

En los ciclos de protesta que continuaron luego de muertes por la represión, los estudiantes se constituyeron como un actor político autónomo, generando sus propios accionares de lucha, tomas de edificios y barrios, manifestaciones, asambleas, entre otras iniciativas.   

Esta maduración y acumulación política le fue dando estructura a una nueva izquierda que se denominaba revolucionaria, no reformista. Esta manta fue cubriendo a sectores peronistas, católicos e incluso radicales (Tcach, 2012; 227). Así fue llegando mayo de 1969, con movilizaciones que ganaban la calle y con banderas que no sólo pedían reformas sino también expresaban un combate anti dictatorial, con la intención de cambiar de gobierno y también las estructuras. 

Esta transformación ideológica de estos sectores interpeló al guionista de “El Eternauta”, quien atravesó su propia maduración política modificando el guión para la segunda versión de esta historia publicada en 1969, el cual se apoyaba sobre esta narrativa y contexto. 

Los jóvenes que empezaron movilizándose cerca de sus universidades ahora tenían un discurso antiimperialista, de izquierda y una práctica revolucionaria, interpretando que la Argentina era parte de un tercer mundo que debía ser liberado (Manzano, 2017; 247)

Las revueltas en Corrientes, Rosario y Córdoba le dieron a los jóvenes, sobre todo universitarios, un papel visible como actores políticos, armando su propia mística, andamiaje teórico y actuando en base a sus convicciones, en algunas ocasiones tomando las armas para cambiar el sistema enfrentándose a los militares que venían a continuar con el saqueo y el hambre, siendo títeres de los poderes centrales. 

En ese marco se ubica esta investigación que buscará analizar cómo se reflejó esta transformación política e ideológica en el trabajo de Héctor Germán Oesterheld y en la modificación que realizó en el guión de “El Eternauta” que volvió a publicarse en la revista Gente en 1969.

Como se comentó anteriormente, la juventud de fines de los 60 ubicó a la Argentina como parte del tercer mundo que luchaba por su emancipación e independencia contra los países centrales e imperialistas. Entre 1968 y 1970 se publicaron dos historietas con fuerte presencia de esta disputa, desde lo biográfico como fue la impresión de la biografía del Che con Oesterheld en el guión y con Breccia en el dibujo, como también desde la ficción como fue la reedición de El Eternauta, que tomó parte de esta discusión para modificar el guión original de la obra que había presentado el mismo Oesterheld entre 1957 y 1959. Con respecto a esta publicación es importante tener en cuenta que su publicación se realiza en la revista Gente, logrando un atractivo contrapunto, el cual terminó afectando la culminación de su trabajo.

Héctor Oesterheld publicó en 1957 en la revista Hora Cero semanal el primer número de “El Eternauta”, junto al dibujante Francisco Solano López, y durante 100 semanas mantuvo a su público cautivo por la historia de Juan Salvo, Favalli, Franco, los cascarudos, los Manos, los Ellos, etc. Diez años después junto a Alberto Breccia publica una segunda edición en la revista Gente, con algunas modificaciones en el guión. 

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Casualmente, el 29 de mayo de 1969 se publican las primeras tres páginas de esta nueva versión de “El Eternauta” en el número 201 de la revista Gente, su publicación abarcó 17 números, hasta el 18 de septiembre de ese año. La inclusión de esta historia marcó un interesante contrapunto con la revista, al no ser una publicación que promoviera discusiones antiimperialistas, como terminó expresando el guión de la material de Oesterheld y Breccia. Primó el interés de publicar un material más que legitimado en la cultura masiva, el cual fue criticado luego por los dibujos a cargo de quien suplantó a Solano López. 

Con respecto a los cambios en el guión, estos expresan la manera en la que el autor se fue involucrando con la política, en sintonía con las transformaciones políticas e ideológicas del contexto, trasladando la discusión de la región como parte del tercer mundo y criticando a los países centrales y readecuando sus metáforas en ese sentido.

Para finalizar y agregando unos datos sobre Héctor Oesterheld, este guionista continúa con su acercamiento al peronismo. y en particular con la práctica revolucionaria. hasta finalmente terminar siendo parte de Montoneros al final de su vida. Con respecto al por qué de este cambio, comenta: “porque yo mismo estaría evolucionando…estaba mucho más aclarado”. (Saccomanno y Trillo, 1980).

  1. Análisis

En pocas palabras, “El Eternauta” trata sobre una invasión que se desata sobre Buenos Aires y cómo un hombre junto a amigos, su familia y otros sobrevivientes deciden enfrentarlos para liberarse de los invasores. En esa misión, el personaje principal, termina viajando por universos y por el tiempo buscando a su familia, hasta llegar a la casa de un guionista de historietas, al cual le cuenta su historia.  El desarrollo cuenta con una gran cantidad de metáforas y menciones a distintos ejes que adopta el autor para trabajar distintas problemáticas, algunas que sostiene desde su primera publicación en el 57, como el tiempo, espacio, las relaciones con los demás, el destino, la vida y la muerte, la contaminación y el héroe colectivo, entre otros. La invasión sintetiza cómo se ha desintegrado el espacio, el barrio, la familia y el trabajo (Laura Vázquez, 2006: 23).

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Los jóvenes en su proceso de radicalización veían al país como parte de una de las naciones del tercer mundo, a las que era necesario liberar desde un cambio revolucionario de manera urgente. Como se comentó anteriormente, desde el golpe de 1966 este sector fue acumulando experiencia y un ejercicio de formación que intentó darle identidad propia desde la centralidad del concepto de pueblo a este movimiento, sin copiar las revueltas europeas. De esta forma fue afianzando su referencia y su papel como un actor político visible, con gran protagonismo en las revueltas populares de Corrientes, Rosario y Córdoba.  

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Esa ofensiva se observa en reiterados cuadros, con personajes como Favalli que reflexionan sobre el rol de los países centrales dentro de este sistema en donde dominan a los países periféricos ejerciendo su poder político y económico. A diferencia de la primera versión publicada entre 1957 y 1959, se identifica la invasión extraterrestre y se responsabiliza a estos países centrales por los arreglos que hicieron con los invasores, dejando a la región sudamericana desprotegida. Esta información se escucha en la radio en uno de los primeros capítulos.

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Estos jóvenes contemplaban la idea de que la revolución estaba cerca y que había que alcanzarla desde la lucha armada con el objetivo de sacar a los militares del gobierno y liberar la patria, para construir una Argentina socialista. Esta juventud encarna la determinación popular de luchar contra el régimen y se consideraba como el emblema de la revolución que necesitaba nuestro país. El objetivo de esta generación, como comenta Manzano (2017) era construir la vía hacia el socialismo. Una nueva izquierda consideró que la opción de la lucha armada era el medio para conseguir la liberación nacional y social. Como el mismo guionista de El Eternauta, una buena parte canalizó esta perspectiva desde el peronismo, movimiento que fue uno de los que más se nutrió de esta juventud revolucionaria para aumentar sus filas. Esa determinación se observa en todos los personajes de este cómic. Se enfrentan al enemigo aún sabiendo que probablemente no tendrían chances de derrotarlo debido a la cantidad y a la magnitud del peligro, sumado a los pocos recursos que tenían a mano para hacerles frente, lo que marca una aventura aún mayor en las páginas de esta historia. Pese a todas estas adversidades los sobrevivientes a la nevada tóxica tenían como horizonte liberar el país de la invasión y buscaron aproximarse al mismo.

La ubicación de la Argentina dentro del mapa de países del tercer mundo no sólo se engloba a una cuestión geográfica política, se interpretaba por su ubicación y por el contexto del país la necesidad de actuar de inmediato para lograr la transformación en la región desde la independencia de los países centrales imperialistas, los cuales tenían el dominio económico militar expresado en sus gobiernos de facto. Estos gobernaban con el uso sistémico de la violencia  y la opresión social a la que se dedicaban a combatir. Los militares encarnaban a los enemigos poderosos responsables de las sociedades neocoloniales como la de nuestro país, oprimiendo y proscribiendo a las fuerzas populares y generando una indignación y una sensación de que había que actuar de manera urgente (Manzano, 2017: 263) 

En la siguiente viñeta se observa cómo representa estos conceptos Oesterheld al vincular el conflicto de la trama con la historia de latinoamericana en relación al colonialismo y el rol que tuvieron los países centrales hace cinco siglos y en el presente del relato.

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En este cómic hay varios personajes que se podrían etiquetar como los villanos: los cascarudos, Gurbos, hombres-robot, Manos y los Ellos. Como comenta uno de los Manos que secuestran Salvo y Franco, todos son controlados por alguien. Ellos controlan a los cascarudos, a los Gurbos y a los hombres-robot, mientras que los Ellos controlan a todos. 

Los hombres-robot se podrían relacionar en este contexto con los militares que estaban al frente del gobierno de facto. Bajo la discusión ideológica y política, ellos representan a un sector que sirve a las burguesías nacionales y extranjeras y son controladas por los países imperialistas que por medio de ellos reprimen y empobrecen al pueblo. 

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Entre otra de las modificaciones que sufrió esta historia, quizás promovida por el cierre apresurado de la trama a pedido del editor de la revista Gente, en los últimos capítulos hay una mayor presencia de texto que narra la historia, complementada por dibujos que toman parte de esa narración. Entre esos momentos se encuentra la captura de uno de los Manos, quien le cuenta el control que ejercen sobre ellos los Ellos. En algún punto podría compararse su función como la de ciertos sectores que son víctimas del sistema pero que por el control y el miedo, con un soporte también anclado en el poder y en sus narrativas ideológicas, terminan siendo funcionales a los responsables de la opresión. 

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Para finalizar el recorrido por la obra de Oesterheld me interesa detenerme en dos fragmentos. El primero es el de la presentación de Heriberto Mosca, un periodista e historiador que se dedica a combatir a los invasores pero también a escribir la historia de esa lucha, anotando cada misión sin perderse ni la hora de los enfrentamientos. Entre la heterogeneidad de personajes, clases sociales, profesiones, etc este representa a los intelectuales o cientistas sociales que se comprometen con la liberación, como si fuera un homenaje al intelectual orgánico o para poner nombres propios a Rodolfo Walsh o al mismo Oesterheld, quien se encuentra en plena etapa de involucramiento con sectores peronistas como los Montoneros. 

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El otro fragmento que interesa destacar es uno de los últimos, en donde se pregunta si publicar la historia podrá aportar a que se evite la invasión y cambiar el rumbo de lo que al parecer está destinado a vivir una parte de la humanidad. Mantener este desenlace a fines de los sesenta empalma de forma adecuada con el contexto histórico, el momento político personal del guionista y las motivaciones y anhelos de los sectores juveniles de querer cambiar la historia desde la lucha contra los responsables de la situación del país.  

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Por último, hay que hacer mención también a la recepción del público y la respuesta por parte de la revista donde “El Eternauta” ocupó 3 páginas por semana. La misma se encuentra en la última página de la revista, en la sección de carta de lectores donde publican sus opiniones con respecto a las notas y secciones de “Gente”. Entre los primeros números se encuentran opiniones favorables, entusiasmadas con la decisión editorial de re lanzar esta historia, destacan el trabajo artístico de Breccia y la creación de Oesterheld. 

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Con el correr de los números y cuando casualmente empieza a aparecer el argumento antiimperialista reflejado en el guión empiezan las críticas enfocadas en el dibujo de Breccia, excusa que encuentra Fontanarrosa, uno de los editores de la revista, para querer terminar con esta versión pero que luego convenció Oesterheld para que lo deje terminar apurando su desenlace. 

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Luego de estas críticas publicadas alrededor de la décima entrega no vuelven a aparecer menciones sobre “El Eternauta”, de ahí en más monopolizan reflexiones y comentarios sobre otros temas importantes que tuvieron lugar en las páginas de Gente, como la misión de Apolo X que estaba llegando a la luna y notas sobre personalidades del espectáculo local. Incluso en una nota publicada el 18 de septiembre en la revista Gente, el director editorial escribe: 

“Nosotros, en la revista teníamos una gran posibilidad con “El Eternauta”, una historieta, que como ustedes recuerdan, “la vimos” y por eso la publicamos. Que me disculpe Breccia, un gran dibujante y diría artista, pero nosotros en nuestra misión de lograr comunicación no debíamos habernos entregado a la forma estética de su dibujo, que por momentos la hizo ininteligible”.

La revista Gente entre mayo y agosto, que fueron los meses en donde se publicó esta historia, tuvo un abordaje exhaustivo sobre el Cordobazo y otras manifestaciones, difundiendo el conflicto con fotos y entrevistas con el léxico de la época, refiriéndose a los estudiantes como subversivos y a sus prácticas como terroristas. La publicación de “El Eternauta” marca un contrapunto más que interesante para analizar más a fondo en otras investigaciones.

Conclusiones

“El Eternauta” se publica en un contexto social y político del país y personal del guionista en el que se traslada o parece mimetizarse con un proceso de acumulación, formación y radicalización política y de práctica revolucionaria sobre una transformación ideológica anclada en la percepción de ver a la Argentina como país del tercer mundo que debe liberarse. Para ello es indispensable alcanzar la revolución desde la lucha armada contra la dictadura. El cómic que se publica en 1969 mantuvo la idea original de 1957 pero modificó el trasfondo político al incluirlo en una historia antiimperialista contra los países centrales que vienen a invadirnos por distintos enemigos que toman distintas figuras, algunas muy cercanas a nosotros. 

Aún los elementos que se mantienen de su primera edición en donde Oesterheld estaba alejado de lo que pensaba a fines de los sesenta, se adecúan y acomodan perfectamente con el contexto en el que se publicó en la revista, dandole también una característica especial que la ubica como una de las grandes obras de nuestra literatura y en especial de nuestra historieta, haciendo que su lectura tenga rasgos que la hacen contemporánea continuamente, aunque eso también explica que aún no fueron resueltas algunas problemáticas que plantea este autor desde hace más de 50 años. 

Su publicación intentó alertarnos de esos problemas que aún no se resolvieron, queda la pregunta a futuro si será posible cambiar esa historia. 

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Bibliografía

James, Daniel (1990), Resistencia e integración. El peronismo y la clase obrera argentina

(1946-1976), Buenos Aires: Sudamericana.

Manzano, Valeria (2017). La era de la juventud en Argentina. Cultura, política y sexualidad

desde Perón hasta Videla. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econòmica. Capítulo VI: Cerca

de la Revolución. La juventud se politiza (pp. 247-301).

Saccomano, Guillermo; Trillo, Carlos (octubre de 1982). «Una revista fresca y una historieta podrida». Oesterheld. A. Breccia. «El Eternauta». Buenos Aires: De la Urraca. 

Tcach, César (2012). De la Revolución Libertadora al Cordobazo: Córdoba, el rostro

anticipado del país. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores. Capítulo 9: Del gobierno de las familias políticas al Cordobazo (pp. 209-230). 

Vázquez, Laura (2006) Historieta, cultura de masas y política. Herramientas de la Red de Historia de los Medios. Disponible en  http://www.rehime.com.ar/herramientas/Herramienta%2006_ReHiMe_Vazquez.pdf