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“Yo te voy a explicar…”
Hace un par de días fuimos a pasear por la plaza principal de Cochabamba, la 14 de septiembre. Este lugar anteriormente tenía la denominación de Plaza de Armas y lleva consigo en su nombre la fecha de la independencia de Cochabamba. Cuenta con una fuente de agua llamada la fuente de las tres gracias, junto con La columna de los héroes y un cóndor de bronce, ubicado en el medio, rodeado por jardines muy bien cuidados. El nombre de este lugar se debe a que en esa fecha en 1810, motivados por los levantamientos en el Virreinato de la Plata y en La Paz, los patriotas cochabambinos organizaron la declaración por su independencia de la mano de caudillos locales como Francisco del Ribero.
Durante todo el día se acercan activistas, militantes y transeúntes para discutir política en base a temas de actualidad. Si bien siempre se caracterizó esta plaza por tener un espacio en donde se arman interesantes debates, que sea un año electoral le da un marco especial al intercambio de ideas. El paisaje es acompañado de una mesa permanente de la agrupación Tinku y unas carteleras con tapas de diarios y algunas notas en donde dejan en claro a partir de anotaciones y marcas en lo que están o no de acuerdo con lo que informan algunos medios. Mientras sacábamos algunas fotos nos fuimos acercando a la pequeña ronda que luego fue creciendo a partir de la llegada de curiosos como nosotros.
Cuando nos asomamos, la discusión se centraba en lo conseguido por el Gobierno de Evo. Entusiasmados discutían un activista “no agrupado”, quien prometió imprimir 20 mil volantes para militar la campaña para que gane el oficialismo, y un simpatizante de Manfred, uno de los ex alcaldes de Cochabamba. Alrededor de 20 personas rodeaban a los dos interlocutores, un puñado bancaba lo que decía el “Manfredista” y el resto acotaba y metía algún comentario apoyando al masista.2014-02-04 17.35.27
“Este Gobierno recuperó la riqueza para el pueblo y no para las multinacionales. Si gana la derecha los 14 mil millones de la reserva la van a llevar afuera y van a guardarla en bancos extranjeros y no vamos a ver nada porque se lo van a robar” sostenía el masista, quien tenía además el temor de que si ganase la derecha después le inventen un juicio a Evo y lo lleven a la cárcel para que no vuelva. Siguiendo con sus argumentos, culminó diciendo que “las palabras están de más cuando lo que hablan son las obras de este gobierno que le devolvió la dignidad a este pueblo”.


Luego de la discusión sobre por qué había que bancar a Evo, quien según este activista está siendo muy bueno con la derecha, el eje del debate se trasladó al doble aguinaldo, gracias a que cambió de tema el manfredista. “Tu me vienes con que con el Evo no se van a robar la plata como si lo haría la derecha pero dime donde está el doble aguinaldo que dijeron que iban a pagar? Yo no lo cobré” comentó indignado uno de los participantes del debate. Luego de un pequeño silencio, un señor, con un gorro que expresaba su afinidad con el gobierno, le respondió diciendo “ya que mencionas el doble aguinaldo, eso es el excedente de lo que gana el Estado. Te explico, si el gobierno gana doce mil y necesita diez mil, esos dos mil los reparte y esa es la plusvalía. Antes, se lo quedaban las empresas y ahora se reparte”. Apenas terminó de decir esas palabras el desorden tomó protagonismo en el debate: bullicios, gritos, chicanas.
Me sorprendió que, pese a ese momento donde empezaron a hablar todos al mismo tiempo y no se entendía nada, no hubo un clima violento en la discusión. Cada uno expresaba sus ideas y discutían con argumentos pero sin tantas chicanas como estamos acostumbrados en nuestro país, donde incluso no existen estos espacios públicos de debate, más allá de los que se encuentran en internet.
En medio de los bullicios, un joven, con mucha soltura para hablar e imponerse al tumulto de voces superpuestas, tomó la palabra y pidió orden para discutir. Propuso que cada uno pueda expresar sus ideas con un tiempo de dos minutos y que nadie lo interrumpa. Estuvieron todos de acuerdo, pero al tercer orador ya nadie lo cumplió.

“Gracias a Evo te compraste el Galaxy”
Ya nos estábamos yendo, viendo que se repetía el reiterado eje sobre lo que hizo y no hizo el gobierno y por qué había que apoyarlo, pero nos llamó la atención la indignación de ese joven que había intentado ordenar el debate.
-Yo soy masista pero veo muchas cosas en el gobierno que no me gusta, por qué antes hablábamos que algunos políticos eran lo peor y lo más corruptos y ahora que son masistas no dicen nada y encima lo defienden. Su indignación hizo callar a todos, quienes intentaron responder pero volvió a tomar el centro de la discusión culminando con un “Si es de derecha se lo persigue pero ¿si es masista de derecha no pasa nada?”.
-Tu tienes una doble moral, atinó a decir un viejito desde el fondo de la ronda.
– Tiene razón el joven, ustedes bailan todo lo bueno y de lo malo no dicen nada! Agregó un muchacho.
Enseguida el “activista” retomó el protagonismo que había tenido al principio.
-Seguro que hay cosas que se hicieron mal, nada es perfecto pero hay que acompañar al gobierno por todas las cosas buenas que hizo. Tu tienes una doble moral, hablas bien del gobierno y terminas repitiendo el discurso de la derecha. Luego de decir eso un hombre le replicó su discurso y este le reprochó diciendo que “habla asi porque seguro que lo único que ve es Unitel y escucha panamericana. Repite su discurso nomás.”
-Gracias al Evo te compraste el galaxy. Volvió a comentar, a modo de chicana, el viejito del fondo, a quien una cholita, la única mujer presente en el debate, completó con un interesante comentario: “Ustedes los derechistas y troskistas están con el imperio”.
Cuando la discusión ya se tornó un torrente de chicanas, quien supo monopolizar por instantes la palabra en los debates sugirió que vayan a discutir en un lugar de la plaza los que apoyaban al gobierno y en otro los que estaban con el imperio y los derechistas.
Ya en un costado de la plaza fueron curiosas sus palabras para iniciar de nuevo el debate que ya se había convertido en formación política para los seguidores del MAS: “en la biblia hay un pasaje en el que cuentan que el pueblo judío estaba dominado por un emperador pero que pronto iba a llegar un hombre pobre y del campo que los iba a sacar de la esclavitud. Ese pueblo trabajaba como esclavo para darle las riquezas a otros hasta que llegó ese hombre. Fijense que hasta la biblia profetizaba lo que iba a pasar en Bolivia.”
La tarde se fue fundiendo en ese espacio que luego fue arrojando datos de la gestión del gobierno y los desafíos para el futuro en el marco de una dominación mundial que intentaba explicar uno de los oradores desde su experiencia en europa, continente del cual volvía para continuar sus estudios y trabajos.
El nutrido grupo de trabajadores, estudiantes, cholitas, campesinos se mantuvo hasta casi la formación total de la noche. Se continuó hablando de la gestión del gobierno, los desafíos nacionales e internacionales y la necesidad de afianzar aún más la militancia y la campaña. El grupo que se había quedado en el lugar donde se había originado la discusión mantuvo el entusiasmo al principio, pero luego desactivo el debate.

Mandela, ¿positivo o negativo?
En medio de la discusión sobre la presencia o ausencia del bienestar económico y social del país, un señor mayor se le acercó al “activista” que defendía al gobierno y criticando a Evo lo comparó con Mandela, de una forma que nadie entendió. El dato de color no se encuentra tanto en la comparación sino en la respuesta del masista: “A ver tu que hablas de Mandela comparándolo con el Evo, que era: ¿Positivo o Negativo?”
Resulta preocupante y hasta peligrosa la mezcla de extrema polarización con la ausencia casi plena de autocrítica de los seguidores del Gobierno. Si bien la imagen de Evo y Linera continua siendo muy alta (algunos hablan de una aceptación por parte de más de la mitad de los electores) hay espacios políticos que desde hace algunos años se fueron yendo del gobierno con críticas por izquierda. Esas críticas se funden con otras, que no necesariamente tienen un tinte ideológico, como el reclamo de un mayor accionar del gobierno contra el narcotráfico, que viene avanzando a gran escala, o una atención especial a los casos de corrupción a la que históricamente siempre se vio permeable el poder de turno. Con respecto a esto último hay que destacar, aun así, que es de los pocos gobiernos que investiga estos casos de forma institucional a partir del ministerio por la transparencia, en donde se puede ver que hasta el momento casi una veintena de funcionarios y alcaldes del partido gobernante tuvieron distintas sentencias por haber tenido algún grado de participación en diversos casos de corrupción.
Como se vio en la discusión en la plaza, a quienes criticaban alguna medida o falta de respuesta a determinadas problemáticas se los tildaba como “derechistas”, “yanquis”, “manfredistas” o de ser “pro imperio”. Si bien algunos se reconocían opositores, otros querían sostener una opinión desde un lugar en donde se apoyaba al gobierno pero sin conformarse con algunos límites, fruto de las contradicciones que tiene todo gobierno por más revolucionario y socialista que fuera.
En un año electoral resulta peligrosa esta mezcla de omisión al reconocimiento de errores y de comportamiento hacia quienes coinciden en una gran porción de medidas que realizó este gobierno, pero que aún esperan respuestas ante demandas viejas y nuevas. Lo peligroso reside en la posibilidad en que la oposición pueda leer ese desencanto y seducir a ese espacio, no desde su proyecto político, sino buscando canalizar su aparente desilusión, teniendo en cuenta que desde el discurso del gobierno no alberga a ese espacio más crítico.
A pesar de todo, si se observan algunas encuestas, el panorama parece alentador para Evo Morales y García Linera. Las obras en infraestructura, las carreteras, las ganancias por los recursos naturales que permite distribuir esa riqueza y algunos eventos que pusieron a Bolivia en la mira mundial como el lanzamiento de su Satélite Tupak Atari y la organización de un tramo del Dakar, sumado a la bonanza económica casi sin inflación y con un dólar estable, hace pensar que reúne una aceptación e intención de voto que le permitirá ganar esta nueva elección. Aun así, el gobierno deberá buscar los mecanismos en su discurso y en su actitud para evitar que esa porción de la sociedad, que apoya a este gobierno pero ante algunos límites le critica para que avance en su proyecto socialista, no le termine restando base social y apoyo político que finalice aportando al surgimiento de alternativas opositoras que apuesten a un discurso lavado políticamente pero con ejes que seduzcan a ese sector, como ha sucedido en otros países donde resurgieron alternativas de derecha que le dieron más de un dolor de cabeza a gobiernos progresistas.