Presentación del libro “Ningún Pibe nace Chorro”
La gorra esconde algo más que un poco de pelo
A sala llena se presentó, el domingo 6 de mayo, en la Feria Internacional del Libro, la publicación “Ningún Pibe Nace Chorro”. Este libro fue realizado por integrantes del Movimiento Sur, Jóvenes de Pie y del Instituto de investigación social, económica y política (ISEPCI). La presentación se realizó en la sala Alfonsina Storni y contó con la participación de Victoria Donda, Diputada Nacional por Libres del Sur, Vanesa Orieta (hermana de Luciano Arruga), Carlos “El Perro” Santillán, Daniela Gasparini (Vicepresidenta de la Federación Universitaria de Buenos Aires) y Lucia Bianchi (ISEPCI).
Las escaleras mecánicas del Pabellón blanco mostraban al principio del primer piso una larga fila de jóvenes esperando entrar a la sala Alfonsina Storni donde Lubertino terminaba de presentar su libro. Las 100 sillas del lugar no alcanzaron para cubrir la gran cantidad de personas que se acercaron a la sala, por lo que muchos de esos jóvenes  tuvieron que ceder el asiento a los mayores o mujeres que habían ido con sus hijos. Si bien faltaba lugar para poder ubicar a los que se habían quedado parados y hasta afuera de la sala, con intención de aunque sea escuchar la presentación, había alguien que no estaba en su lugar: El Perro Santillán. Se había ido a buscar a su mochila algo que luego se iba a retomar en la charla, una gorra. Pero no una cualquiera, era una con una estrella roja que le hacía juego con su personalidad, su compromiso y con su historia.
Hablando de historia, Lucía Bianchi, una de las coordinadoras del proyecto, remarcó que este libro es un relato que intenta ubicar esas historias de los jóvenes en un contexto y de esa manera deconstruir el discurso hegemónico que desde los grupos de poder los intentan encasillar produciendo etiquetas en forma de prejuicios y acciones. Se busca retratar las prácticas de resistencia, participación y organización de estos jóvenes por su futuro. También explicó que esta publicación surgió como resultado de talleres de capacitación con jóvenes que se dieron en distintos barrios de Capital y Gran Buenos Aires. En esos encuentros participaron integrantes del Movimiento Sur y Jóvenes de Pie y se abordaron temas como la criminalización, discriminación y estigmatización que sufren los jóvenes de esos barrios.
Daniela Gasparini del Movimiento Universitario Sur y vicepresidenta de la FUBA, contó las experiencias que vienen realizando desde la universidad a partir de estos talleres y con la educación popular como método. Con respecto al libro remarcó que “es un relato de construcción colectiva que intenta quebrar un discurso hegemónico y desnaturalizar prácticas y etiquetas que el sistema y los grupos de poder han utilizado para fragmentar a la juventud, ya que ella es la que debe protagonizar en unidad los cambios en la sociedad como siempre lo ha hecho”
Luego fue el turno de Vanesa Orieta, la hermana de Luciano Arruga, desaparecido hace tres años luego de haber sido detenido en un destacamento de Lomas del Mirador. Sentada en el medio del panel y con mucha madurez y presencia comentó, con fortaleza, la historia de la desaparición de su hermano y el parecido con la manera en que se accionaba en los 70 “A mi hermano, un niño en ese entonces de 16 años, lo detuvieron sin saber por qué, como a muchos pibes en estos barrios, lo torturaron en la comisaría y lo desaparecieron”. También consideró una burla que “todavía aparece entre la lista de niños perdidos, eso es intencional”. En la actualidad la causa no está siendo tratada por el Poder Judicial y los ocho policías que estaban comprometidos siguen en libertad. Al finalizar dio una crítica a la sociedad ya que Luciano Arruga “fue catalogado no solo como un pibe chorro para la policía, sino también para la sociedad y para los medios. Hoy sigue muy arraigada la discriminación en toda la sociedad, ello se ve cuando nos cruzamos de calle al ver un pibe morocho con gorrita y con ‘llantas’, lo que no vemos es la historia que hay atrás, una historia con vidas tristes. Es muy peligroso naturalizar que pase esto y que toleremos como sociedad que estén desapareciendo pibes
Emocionado por el testimonio de Vanesa al decir que “en la voz de ella se escucharon las de los miles de Luciano Arruga”, Carlos “El Perro” Santillan, presentado por Lucía Bianchi como “uno de los que representa la lucha y resistencia de los sectores populares”, recordó cómo los jóvenes siempre han sido protagonistas de luchas populares en nuestro país, tomando como ejemplo los primeros piquetes de Cultral Co y el levantamiento en Jujuy donde murieron dos compañeros suyos la organización social Tupaj Katari. Considera fundamental el rol de la juventud en el cuestionamiento a las clases dominantes ya que “el poder se dio cuenta a lo largo de la historia la potencialidad de la unión de los jóvenes contra sus intereses, por lo que se decidió a fragmentarla desde el neoliberalismo”. Señaló que dos de los problemas más grandes que atacan a la juventud en los barrios son el paco, introducida desde el 2001 en complicidad con los políticos y la policía, y el gatillo facil “contra la juventud de gorra”.
En su opinión, el libro “refleja como los jóvenes intentan volver a empezar, luego de ser excluidos de un sistema que no los quiere. Esa inclusión llega desde la búsqueda de la manera de expresar lo que viven, sufren y sienten a partir de la organización. Esas palabras de los jóvenes, nos da esperanza de revolución”.
El cierre estuvo a cargo de la Diputada nacional Victoria Donda, quien empezó recordando cómo conoció a Vanesa Orieta y al “Perro” Santillán. Luego continuó con el paralelismo con los años de la dictadura en algunos aspectos, como las “desaparecidas en democracia: Mujeres, niños y adolescentes secuestradas para ser explotadas sexualmente”. Volviendo a los debates sobre la juventud, la diputada por Libres del Sur diferenció el tratamiento que se da en los medios de una juventud “teen angel” y otra que es la que muestran peleandose a la salida de los boliches. “En el medio no hay nada, la que hace jornadas solidarias, la que milita, la que va al barrio parece invisible”, remarcó. Con respecto a la baja de la edad de la imputabilidad sostuvo que “el pibe que roba un auto a punta de pistola no lo hace para salir con la novia de vacaciones, lo hace para venderlo a un desarmadero. Ahora bien, ¿quién le dio el arma al chico, quien permite que exista ese desarmadero seguramente ilegal, quien controla que no se vendan esos repuestos en la calle warner? Todos adultos, todos con responsabilidad política. Los jóvenes no son peligrosos, sino que están en peligro”
Terminada la charla se dieron lugar a dos preguntas, que finalmente fueron comentarios, luego todos se pararon y fueron vaciando la sala, algunos con el libro bajo el brazo. El que tardó más en irse fue el Perro Santillán, quien se quedó guardando sus apuntes y acomodándose la gorra, esa que en su cabeza sin pelo hacía juego con su historia, como también pero con una historia distinta, le combinó a Luciano Arruga con un destino que parece ser el que tienen configurado los 300 jóvenes como él que desaparecen y mueren por año en todo el país víctima del gatillo fácil.
*Crónica realizada en Julio del 2012